Efecto sacacorchos en cables para cadenas portacables

Cadena portacables con cables de HELU

Las aplicaciones de cadenas portacables altamente dinámicas suponen un gran reto para los cables eléctricos, especialmente debido a las elevadas cargas mecánicas provocadas por el movimiento constante. Un tipo de daño frecuente, aunque a menudo pasado por alto, es el daño por torsión, también conocido como “efecto sacacorchos”. Pero ¿cómo se produce este fenómeno, qué riesgos conlleva y, sobre todo, cómo puede evitarse?

¿Qué es el efecto sacacorchos?

El término sacacorchos describe una deformación helicoidal del cable en torno a su eje longitudinal que se produce de forma gradual a lo largo de numerosos ciclos de flexión. Está causada por deficiencias en el diseño del cable, el uso de cables inadecuados o una implementación incorrecta del sistema en su conjunto. La estructura de cableado de los conductores internos desempeña un papel fundamental. Si el paso de cableado —es decir, la longitud de giro de los conductores— es demasiado largo o no está ajustado de forma óptima al diseño del cable, se generan tensiones internas que, con el movimiento repetido, se liberan en forma de una deformación en espiral.

Igualmente problemático es superar el radio mínimo de curvatura. Si este aspecto no se tiene en cuenta al diseñar la cadena portacables, se generan cargas considerables que pueden dañar el cable con el paso del tiempo. Todas estas cuestiones se vuelven aún más críticas cuanto mayor es la distancia de desplazamiento.

Otra causa del efecto sacacorchos es una manipulación incorrecta durante la instalación. Los cables que se retuercen al desenrollarse o que se instalan bajo tensión acumulan energía que posteriormente se libera durante el funcionamiento. Para evitarlo, se recomienda utilizar, por ejemplo, un desenrollador, que impide que se formen torsiones en el cable.

¿Cuáles son las consecuencias del efecto sacacorchos?

Las consecuencias del efecto sacacorchos son graves. Además de la deformación exterior visible, con frecuencia se producen roturas de los conductores internos, lo que puede provocar fallos en la transmisión de energía y datos. Si un conductor se rompe, puede atravesar el aislamiento de otros conductores y causar cortocircuitos o, en el peor de los casos, incendios. Además, un cable deformado reduce la movilidad dentro de la cadena portacables y puede provocar bloqueos mecánicos tanto en la propia cadena como en otros cables.

Cómo evitar el efecto sacacorchos

Para minimizar este riesgo, es fundamental seleccionar los cables adecuados. La nueva marca HELU, HELUCHAIN, ofrece cables diseñados específicamente para su uso en cadenas portacables. Estos cables se fabrican con materiales y técnicas de cableado perfectamente adaptados a los requisitos de aplicaciones dinámicas. En conductores con pasos de cableado cortos, una cubierta extruida con relleno equilibrante compensa las tensiones mecánicas. Los cables con un elevado número de conductores suelen agruparse en haces para aumentar su vida útil durante movimientos dinámicos complejos.

Para garantizar su fiabilidad, los cables HELUCHAIN se someten a exhaustivas pruebas en condiciones realistas y con millones de ciclos de flexión.

Además de elegir los cables adecuados, es esencial instalarlos correctamente. Esto implica que los cables deben colocarse en canales separados dentro de la cadena portacables. Si esto no es posible por falta de espacio, es importante asegurarse de que los cables en contacto entre sí estén fabricados con el mismo material de cubierta, lo que reduce el riesgo de interferencias. Para garantizar la estabilidad a largo plazo de la disposición de los cables dentro de la cadena, es imprescindible utilizar sistemas de alivio de tensión tanto en el extremo fijo como en el extremo móvil de la cadena.

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